El próximo domingo 14 de agosto se realizan las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, novedad electoral creada por la reforma política kirchnerista, promulgada el año pasado en el Congreso para consolidar la institucionalidad burguesa y reforzar el bipartidismo PJ y UCR. Como es de público conocimiento esta reforma contiene aspectos antidemocráticos, que obstaculizan el crecimiento de las fuerzas minoritarias (entre ellos al establecer un piso del 1.5% para poder presentar candidatos en las elecciones presidenciales de octubre).
Elección que se da en un escenario de importante politización y debate. Donde luego de dos mandatos de gobiernos kirchneristas los principales problemas del pueblo trabajador siguen sin resolverse: desigualdad social, pobreza, cientos de miles de familias sin acceso a una vivienda digna, precarización e informalidad laboral, salarios de miseria carcomidos por la inflación. Y más aún, donde en el último año hubo 13 muertos en represión de la protesta social por parte de fuerzas policiales y para-estatales (los pibes de Bariloche, Mariano Ferreyra, los hermanos Qom, los vecinos del Parque Indoamericano y, semanas atrás, los 3 compañeros asesinados en Libertador General San Martín, provincia de Jujuy). Un saldo trágico e inadmisible para una administración que se presenta como “nacional y popular” y afirma, pese a todo, que no reprime la protesta social.
En tanto, la oposición del régimen no puede ofrecer más que de lo mismo o peor: la UCR giró con todo a la derecha, se abrazó a de De Narváez y lleva adelante una campaña electoral derechista y de “mano dura” que lo iguala casi sin matices con los planteos de Duhalde-Das Neves (la fórmula más importante del peronismo federal).
Por su parte, la centroizquierda se ha fragmentado insólitamente en dos variantes que disputan el mismo espacio político: por un lado, el Frente Amplio Progresista (FAP) hegemonizado por el “progresismo sojero” de Hermes Binner y Luis Juez; y por el otro, la fórmula de Proyecto Sur, encabezada por Alcira Argumedo, armado político que se ha convertido cada vez más en una empresa personal de Pino Solanas.
En este escenario, la única lista nacional que expresará una opción de independencia de clase, anticapitalista y socialista será el Frente de la Izquierda y los Trabajadores (FIT).
Por una alternativa de la clase trabajadora y el pueblo
En momentos de elecciones son habituales los planteos que nos llaman a votar al “mal menor” de los de arriba y que en esta ocasión ven en el kirchnerismo a una opción frente a las variantes de la derecha más clásica. No pocas organizaciones y compañeros/as del campo popular han sido ganados por esta perspectiva y hoy llaman a votar a Cristina, que es también votar por Scioli, Insfrán, Gioja, el jujeño Barrionuevo, la burocracia sindical de la CGT, los intendentes del conurbano y otros tantos impresentables y derechistas que integran la coalición kirchnerista. En verdad, estas posturas “posibilistas” encubren un profundo escepticismo y desconfianza en la potencialidad de una transformación social verdadera para nuestro país, y nos mantienen encerrados en una trampa que es la de “elegir” siempre entre las opciones de los poderosos.
Por el contrario, desde MIR te convocamos a no caer en la trampa de tener que optar entre los malos y los peores. En esta ocasión, en un marco de fuerte polarización entre las opciones políticas patronales y donde resultan inviables las variantes de rechazo electoral (voto en blanco, nulo o abstención), llamamos a votar a los candidatos nacionales, provinciales y municipales del FIT con el objetivo de expresar un posicionamiento de independencia de clase y socialista.
Como ya lo hemos señalado anteriormente, no desconocemos las diferencias políticas que mantenemos con las organizaciones impulsoras del FIT, incluso con el sesgo defensivo elegido en su campaña electoral; sin embargo, consideramos mucho más importante aportar a que en esta coyuntura pueda levantarse una voz anticapitalista que cuestione el monólogo de los de arriba.
Por último, desde MIR te proponemos, fundamentalmente, volcar nuestros más preciados y generosos esfuerzos en la construcción de una nueva izquierda revolucionaria, capaz de generar un proyecto propio, del pueblo trabajador, que se proponga luchar y vencer en la batalla por una sociedad distinta, igualitaria, sin explotadores ni explotados.
Por un país verdaderamente independiente, dueño de sus recursos y riquezas, en una América Latina liberada.
Construyamos poder obrero y popular, hacia un gobierno de los trabajadores y el pueblo.
Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)
(11/8/2011)